Autor: AdminWp

  • RECORDAR EL MILAGRO

    “La Eucaristía no es algo, es Alguien. Es Cristo Salvador que nos salva en cada momento” (Congreso Eucarístico de Sevilla-Texto de base).

    Recordar el Milagro

    “La Eucaristía no es algo, es Alguien. Es Cristo Salvador que nos salva en cada momento” (Congreso Eucarístico de Sevilla-Texto de base).

    “El día del Milagro te apareciste como el Señor, el maestro…Te apareciste a la Sagrada Familia y le mostraste tu gloria a través de una radiante luz…Como a los apóstoles, después de la resurrección, con tu mano señalabas el corazón como fuente de paz y de todo bien…”(P. Lemius).

    Cuando Dios se da a conocer, se deja ver y oír. Milady Peychaud, no le vio, le oyó. Como escribe E. Levinas, “la palabra es como un rostro”. “La palabra del otro viene de arriba” . No está a nuestro nivel. Hay que escucharla como una revelación. Las palabras no tienen existencia real. Existen en el uso que se hace de ellas. Existen cuando se las pronuncia, dirigidas a alguien o compartidas.

    El 3 de febrero de 1822 Milady Peychaud oyó al Señor que le decía:

    “Los  honores y la estima de los hombres no son más que humo, y Yo soy el que soy; su amistad es como el polvo, y Yo soy el que soy; las riquezas, los placeres, son barro, y Yo soy el que soy y sólo Yo soy”.

    En la Escritura “yo” significa “Dios salva” y es uno de los nombres de Dios. El milagro eucarístico del 3 de febrero nos sumerge en el Misterio de Salvación. Jesús bendiciendo es el Dios que nos salva. Escuchar al Señor, caminar iluminados por su Palabra, es escoger la vida.

    Si Jesús bendiciendo nos transmite el don del Padre, nuestra oración también debe pasar por Él. Su Palabra moldea nuestra vida y podemos ofrecernos con Él al Padre. Si recordamos un pasado definido, las palabras de Jesús que escuchó Milady Peychaud , son como una prescripción que informa nuestro presente y abre nuestro futuro.

    En la bendición milagrosa del 3 de febrero de 1822, Jesús nos habla, y nos pide una respuesta: la alabanza. Su manifestación escapa a toda expresión verbal porque supera todo pensamiento y al mismo tiempo está en su origen: “Lo que no se puede decir con palabras hay que expresarlo de algún modo” (J.L.Marion)

    “Explicar los motivos de este prodigio y los detalles que encierra, sería ir demasiado lejos: no nos pertenece penetrar los designios de Dios debemos adorarle siempre, aún cuando no podamos percibir el fin que se propone”. (P.B. Noailles)

    El verdadero recuerdo, es una eterna profundización, escribe Marcel Jossue. Es, esencialmente,  atención y la atención es, sobre todo,  recuerdo. Recordar el milagro eucarístico del 3 de febrero de 1822, es responder a Aquel de quien nos viene todo, es glorificar a Dios amándolo, publicando sus alabanzas y cumpliendo su voluntad. Nuestra alabanza, es la gratuidad del impulso generoso de nuestros corazones hacia el Señor que nos ha llenado, con creces, superando nuestra esperanza.

    “Os alabamos ¡oh solo Dios!, Dijisteis en la zarza que ardía y lo volvisteis a decir en la aparición: Yo soy el que soy y sólo Yo soy. Creemos y proclamamos que todo es vanidad que sólo vos sois el ser, el todopoderoso, la sabiduría, el amor, la perfección infinita, Os alabamos ¡Oh solo Dios! (P. Lemius).

    El milagro eucarístico nos invita a valorar el don recibido con sencillez, humildad, alegría y amor. Dar gracias, es confesar nuestra radical dependencia; “del Señor esperamos la vida”. (Salm 22) Esta dependencia que conduce a la acción de gracias es el centro de todas nuestras celebraciones Sagrada Familia. 

    Cuando Dios actúa,  su acción es de siempre y para siempre. Es un eterno presente, y cada momento es el de su de su gracia y su visita, plenitud de gracia  si lo acogemos en la riqueza de su presencia. El Señor vino para bendecir a la Familia espiritual de Pedro Bienvenido Noailles,  y a derramar sobre ella la dicha y la paz, para animarla a avanzar en la misión de testimoniar que la comunión es posible.

    Cuando Dios actúa,  su acción es de siempre y para siempre. Es un eterno presente, y cada momento es el de su de su gracia y su visita, plenitud de gracia  si lo acogemos en la riqueza de su presencia. El Señor vino para bendecir a la Familia espiritual de Pedro Bienvenido Noailles,  y a derramar sobre ella la dicha y la paz, para animarla a avanzar en la misión de testimoniar que la comunión es posible.

    “Somos vuestra familia, vuestra herencia, ¡bendecidnos!. Nos habéis bendecido con una bendición milagrosa…no habéis cesado de bendecirnos y de  esta bendición han surgido ríos de gracia y torrentes de milagros…” (P. Lemius).

    Comunidad de La Solitude 

     
     
     

     
     
     
     

  • 125 AÑOS DE FUNDACIÓN DE KATUNERIYA

    Las hermanas de la Sagrada Familia comenzaron a trabajar en Katuneriya en 1885. En 1870, cuando Sri Lanka era una colonia de Gran Bretaña, les concedieron el permiso para abrir una escuela concertada.

    Katuneriya cumple 125 años

    Las hermanas de la Sagrada Familia comenzaron a trabajar en Katuneriya en 1885. En 1870, cuando Sri Lanka era una colonia de Gran Bretaña, les concedieron el permiso para abrir una escuela concertada. Así empezó la educación formal en la parroquia de Katuneriya, con unos 181 alumnos de los cuales eran 73 niñas y 108 chicos.

    Durante ese tiempo  la casa actual de las hermanas y los locales de la iglesia parroquial estaban en el mismo terreno. El camino público que separa ambos locales se hizo después.

    En 1886, las Hermanas de la Sagrada Familia, que ya estaban en Wennappuwa, comenzaron un instituto de educación académica para las niñas en Katuneriya. En 1900 había 245 niñas que se educaban eneste colegio. Hoy en día, la escuela es propiedad estatal y las hermanas no trabajan allí. Pero hace 110 años la hermanas asumían la gestión de una escuela bien establecida y floreciente. Desde 1926 hasta 1932 la la directora de la escuela fue Sor Lucilla. Sor Caitan fue directora desde 1932 hasta 1940. La educación impartida era de un nivel muy alto. Había 360 alumnos más. Los galpones que había cuando comenzó la escuela dieron paso a dos edificios espaciosos. Contaban con 14 profesores. El párroco P. Romualdo contribuyó mucho al desarrollo de la escuela.

    Del 1940 al 1943 estaba como directora de la escuela Sor Antonia. Hasta ese momento había ocho grados. En 1944 se abrieron tres grados más. Se autorizó la apertura de las clases superiores y así la escuela se convirtió en una escuela secundaria superior. Sor Emmanuel era la directora. En la década de 1950 la escuela ganó trofeos en muchos deportes.  Se inauguró una sección de ciencias. Durante todos estos años la escuela funcionó como escuela concertada, dirigida por las hermanas. En 1961 el estado asumió la escuela. En 1971 las escuelas eran mixtas. En esta época las hermanas ya no trabajaban en allí.

    Sin embargo, las hermanas siguieron trabajando en la pastoral de Katuneriya, una zona altamente poblada, con una población católica de 15.000 personas. Ayudaban en la catequesis y en otros servicios pastorales No se limitaban a la parroquia, sino que visitaban también los lejanos barrios de la periferia. La parroquia contaba con diversos movimientos, como ASIPA (basado en la comunidad de formación) y nuestras hermanas participaban en ellos. Daban mucha importancia a la catequesis de adultos y a la visita a las familias.

    En 2005, el Consejo Provincial decidió cerrar Katuneriya, porque ya no había  hermanas de enseñanza en la escuela y  el acceso a la profesión docente era difícil. Sin embargo continuaron comprometiéndose con las diferentes tareas apostólicas. Pero éstas podían desempeñarlas desde Wennapuwa En la actualidad, dos hermanas residen todavía en Katuneriya y continúan comprometidas en la parroquia hasta que se encuentre una solución adecuada en relación con la venta de esta propiedad.

    Agradecemos a Dios las bendiciones recibidas durante estos 125 años y por el compromiso desinteresado de nuestras hermanas.

    «Gloria a Dios en Jesucristo”
     
     
     
     
     

     

     

     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

  • LAS HERIDAS INVISIBLES

    Olga Sacoccio es una hermana Italiana, miembro de la Sagrada Familia que trabaja durante años con refugiados, inmigrantes y gitanos,

    LAS HERIDAS INVISIBLES
    Olga Sacoccio es una hermana Italiana, miembro de la Sagrada Familia que trabaja durante años con refugiados, inmigrantes y gitanos, desde Interrelaciones comparte con nosotras su trabajo y la vivencia de su misión.
     

     
    El 20 de junio es una fecha que nos invita a reflexionar y a tomar conciencia del problema tan com-plejo y difícil de la inmigración y de los refugiados políticos.

    Y sin embargo es una realidad global que comparten casi todos los países y que hiere nuestros sentimientos. No podemos estar indiferentes frente al sufrimiento de estos jóvenes particularmente de las mujeres.

    Dejar su país de origen, significa para muchos  empobrecer la propia familia. A veces venden tierras, animales, y  todo lo que poseen para pagar a personas sin escrúpulos, que con frecuencia les entregan documentos, falsos con frecuencia, para salir de su país.  Estos jóvenes, y otras personas cómplices de este tráfico de seres humanos, constituyen la red que se relaciona con los grandes barcos de la esperanza y llega hasta Sicilia.

    Durante la travesía mueren muchos jóvenes a consecuencia de la violencia, malos tratos, enfermedad y hambre. Mujeres en avanzado estado de gestación llegan a los centros de acogida agotadas, a veces enfermas.

     

    A los jóvenes, que han perdido todo, les queda sólo la esperanza de encontrar un trabajo, tal y como les han hecho creer, pero… ¿qué trabajo? ¿qué casa? ¿qué porvenir Se encuentran sin los documentos necesarios, no saben otra lengua que la materna, y esto hace difícil la comunicación. Hay “mediadores culturales” que permiten entrar en contacto con los consulados de sus respectivos países. El tiempo y el sufrimiento se hace largo.  El no contar con nada termina con su  entusiasmo y sus sueños. ¿Qué hacer?.

    Cuando tomo conciencia de todo esto creo que debo participar en organizaciones sobre todo en Roma: el Centro Astalli, que regentan los PP. Jesuitas para acoger a los extranjeros y que tiene como finalidad ofrecerles ayuda y apoyo pero sobre todo intentar devolverles su dignidad de personas libres. Además hay grupos de voluntarios que se comprometen a ayudarles a nivel social y sanitario.

    Yo formo parte de este servicio sanitario local, me he comprometido a colaborar con un centro para ofrecer los primeros auxilios a estos hermanos, en especial a las mujeres. No es fácil entrar en lo que han vivido, en sus tragedias personales, en su destrucción moral. Se necesitan meses y a veces años para curar sus heridas invisibles.

    Otro trabajo que hago durante años es frecuentar un campamento abusivo de gitanos, que está en las orillas del rio Tíber a 4 Km. de San Pedro. No es difícil trabajar con ellos, pero es difícil entrar en su cultura. Cada sábado voy al campo para escuchar sus problemas e informarles de las estructuras socio-sanitarias de Italia para que puedan usarlas. Me ocupo sobre todo de los jóvenes, de las mujeres, de las que están prometidas en matrimonio desde que tenían 12 años. La mayor parte no tienen la posibilidad de escoger a su compañero de vida, a veces basta un día pasado juntos, para ver si se gustan o no, después los padres del uno y de la otra se reúnen para hacer el contrato del matrimonio, a través del cual la mujer se convierte en propiedad del futuro marido y pierde la relación con su familia de origen. A las más jóvenes, que no pueden llevar dote,  se les invita a  robar para compensar lo que no han llevado al matrimonio.

    Hay un gran trabajo a realizar para que la mujer sea protagonista activa, no sólo en la familia sino también allá donde vive.

    Algunas trabajan como jardineras en una cooperativa, otras tienen un pequeño puesto donde venden diferentes cosas, algunas recogen ropa usada o cosen. La mujer gitana se convierte en punto de referencia de todo el clan. Reuniéndome con las mujeres puedo ayudarles a que contribuyan a sostener la integración de los niños en la escuela pública y a aprovechar los servicios sanitarios nacionales.

    Establezco con las familias no sólo una relación profesional, sino que al pasar el tiempo, se crean verdaderos lazos de amistad.

    Algunas me invitan con mucha insistencia a sus fiestas de familia y de tradición religiosa nómada. La sencillez de las relaciones, el afecto que profesan, indica que se han sentido respetados y queridos aún viviendo de manera tan diferente del resto.

     Sor Olga Sacoccio
    Comunidad de Montenevoso

     
     
     
     
     

     
     
     
     

  • 17 de enero – Jornada Mundial del emigrante y del refugiado

    La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración.

    Mensaje de Benedicto XVI
    Tema de este año —
    LOS EMIGRANTES Y LOS REFUGIADOS MENORES DE EDAD
    17 ENERO 2010
     

    La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración. Se trata de un fenómeno que, como escribí en la encíclica Caritas in veritate, impresiona por el número de personas implicadas, por las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas que plantea, y por los desafíos dramáticos que supone para las comunidades nacionales y para la internacional. El emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre (cf. n. 62). El tema de este año -«Los emigrantes y los refugiados menores de edad»- toca un aspecto al que los cristianos prestan gran atención, recordando la advertencia de Cristo, que en el juicio final considerará referido a Él mismo todo lo que se ha hecho o dejado de hacer «con uno sólo de estos más pequeños» (cf. Mt 25, 40-45). Y ¿cómo no considerar entre «los más pequeños» también a los emigrantes y los refugiados menores de edad? El propio Jesús de pequeño vivió la experiencia del emigrante porque, como narra el Evangelio, para huir de la amenaza de Herodes tuvo que refugiarse en Egipto junto con José y María (cf. Mt 2, 14).
    Si la Convención de los Derechos del Niño afirma con claridad que hay que salvaguardar siempre el interés del menor (cf. art. 3), al cual hay que reconocer los derechos fundamentales de la persona de la misma manera que se reconocen al adulto, lamentablemente en la realidad esto no siempre sucede. Aunque en la opinión pública crece la conciencia de la necesidad de una acción concreta e incisiva para la protección de los menores de edad, de hecho, muchos de ellos son abandonados y, de varias maneras, corren el riesgo de ser explotados. De la dramática condición en la que se encuentran se hizo intérprete mi venerado predecesor Juan Pablo II en el mensaje enviado el 22 de septiembre de 1990 al Secretario General de las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre Mundial para los Niños. «He sido testigo -escribió- de la desgarradora tragedia de millones de niños en los distintos continentes. Ellos son los más vulnerables porque son los que menos pueden hacer oír su voz» (L’Osservatore Romano, edición española, 14 de octubre de 1990, p. 11). Deseo de corazón que se dedique la debida atención a los emigrantes menores de edad, que necesitan un ambiente social que permita y favorezca su desarrollo físico, cultural, espiritual y moral. Vivir en un país extranjero sin puntos de referencia reales les genera innumerables trastornos y dificultades, a veces graves, especialmente a los que se ven privados del apoyo de su familia.
    Un aspecto típico de la emigración infantil es la situación de los chicos nacidos en los países de acogida o la de los hijos que no viven con sus padres, que emigraron después de su nacimiento, sino que se reúnen con ellos más tarde. Estos adolescentes forman parte de dos culturas, con las ventajas y las problemáticas ligadas a su doble pertenencia, una condición que sin embargo puede ofrecer la oportunidad de experimentar la riqueza del encuentro entre diferentes tradiciones culturales. Es importante que se les dé la posibilidad de acudir con regularidad a la escuela y de acceder posteriormente al mundo del trabajo, y que se facilite su integración social gracias a estructuras formativas y sociales oportunas. Nunca hay que olvidar que la adolescencia representa una etapa fundamental para la formación del ser humano.
    Una categoría especial de menores es la de los refugiados que piden asilo, huyendo por varias razones de su país, donde no reciben una protección adecuada. Las estadísticas revelan que su número está aumentando. Se trata, por tanto, de un fenómeno que hay que estudiar con atención y afrontar con acciones coordinadas, con medidas de prevención, protección y acogida adecuadas, de acuerdo con lo previsto en la Convención de los Derechos del Niño (cf. art. 22).
    Me dirijo ahora especialmente a las parroquias y a las numerosas asociaciones católicas que, animadas por espíritu de fe y de caridad, realizan grandes esfuerzos para salir al encuentro de las necesidades de estos hermanos y hermanas nuestros. A la vez que expreso mi gratitud por todo lo que se está haciendo con gran generosidad, quiero invitar a todos los cristianos a tomar conciencia del desafío social y pastoral que plantea la condición de los menores emigrantes y refugiados. Resuenan en nuestro corazón las palabras de Jesús: «Era forastero y me acogisteis» (Mt 25, 35); como también el mandamiento central que Él nos dejó: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, pero unido al amor al prójimo (cf. Mt 22, 37-39). Esto nos lleva a considerar que cada intervención concreta nuestra tiene que alimentarse ante todo de fe en la acción de la gracia y de la divina Providencia. De este modo, también la acogida y la solidaridad con el extranjero, especialmente si se trata de niños, se convierte en anuncio del Evangelio de la solidaridad. La Iglesia lo proclama cuando abre sus brazos y actúa para que se respeten los derechos de los emigrantes y los refugiados, estimulando a los responsables de las naciones, de los organismos y de las instituciones internacionales para que promuevan iniciativas oportunas en su apoyo. Que la Santísima Virgen María vele maternalmente sobre todos y nos ayude a comprender las dificultades de quienes están lejos de su patria. A cuantos tienen relación con el vasto mundo de los emigrantes y refugiados les aseguro mi oración e imparto de corazón la Bendición Apostólica.
    Vaticano, 16 de octubre de 2009BENEDICTUS PP. XVI

  • 50 AÑOS DE LA COMUNIDAD DE NANATTAN

    Nanattan es un pueblo rodeado de belleza natural, la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud que se construyó en 1895 está muy cerca de la casa de las hermanas. La gente del pueblo tiene mucha fe.
     
    50 AÑOS DE PRESENCIA DE LA SAGRADA FAMILIA EN NANATTAN

    Nanattan es un pueblo rodeado de belleza natural, la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud que se construyó en 1895 está muy cerca de la casa de las hermanas. La gente del pueblo tiene mucha fe.

    Durante el tiempo del Obispo Emilianuspillai OMI, el Obispo de Jaffna,  Monseñor Nicholas Gunaseelan, Obispo titular de la diócesis pidió a la Madre Visitation Whelan que mandará hermanas a Nanattan. Ella cuando supo que el pueblo había crecido tanto envió a cuatro hermanas para que trabajaran allí. Al principio las hermanas vivieron  en la escuela hasta que tuvieron una casa propia.

    Se construyó la casa con la ayuda del Obispo y el esfuerzo de los feligreses de la parroquia. El párroco, los sacerdotes de las parroquias vecinas, y las hermanas, se reunieron para celebrar la bendición de la nueva casa,  y Obispo de Candy Monseñor Leo Nanayakara la la brió oficialmente el 10 de enero de 1960.

    Las hermanas trabajaron en la enseñanza y en la pastoral. Había en la zona 12 capillasque ellas atendían. Se desplazaban a pie. Es de señalar que un gran número de jóvenes abrazó el sacerdocio y la vida religiosa. Muchas  hermanas nuestras pertenecen a esta parroquia.

    Actualmente las hermanas en sus continuos, desplazamientos están trabajan para mejorar la situación de la gente, potenciando la formación integral a través de los siguientes trabajos: educación preescolar, internados, trabajo pastoral, preparación a los sacramentos, apostolado familiar, trabajo sanitario. El último año cuando la gente de Arippu fueron desplazados les dieron refugio en casa de sus familias. Nuestras hermanas de Arippu se quedaron en la comunidad de Nanattan.

  • CENTENARIO DE LA COMUNIDAD DE NARANTHANAI

    El P. Huctine Verlandoor OMI pidió a Monseñor Henry Julián OMI, obispo de Jaffna, que trajera a las Hermanas de la Sagrada Familia a su Parroquia. El Obispo se dirigió a la Madre Clemente Converaux, que entonces era superiora de la comunidad de Ilavalai …
     
    CIEN AÑOS DE PRESENCIA DE LA SAGRADA FAMILIA EN NARANTHANAI

    El P. Huctine Verlandoor OMI pidió a Monseñor Henry Julián OMI, obispo de Jaffna, que trajera a las Hermanas de la Sagrada Familia a su Parroquia. El Obispo se dirigió a la Madre Clemente Converaux, que entonces era superiora de la comunidad de Ilavalai transmitiéndole ese deseo y así fue como el  10 de enero de 1910 se abrió la comunidad de Naranthanai.  Al principio las hermanas residían en una casa cerca de la Iglesia Parroquial. Luego, en 1914 se trasladaron a la nueva casa.

    En 1984 la casa amenazaba ruinas y la que entonces era Provincial, Sr. Carmelita decidió construir otra  que se terminó en 1986. El 28 de diciembre del mismo año, fiesta de la Sagrada Familia, Monseñor Deogupillai bendijo la nueva casa.

    Durante un periodo de 100 años las hermanas desempeñaron diferentes tareas apostólicas: la enseñanza en escuelas del estado, apostolado familiar, catequesis, preparación a los sacramentos… Trabajaron para mejorar la situación de las personas marginadas. Durante estos años trabajaron allí  53 hermanas, 18 de entre ellas fueron responsables de comunidad. Esta casa tuvo se cerró el 25.08.1992, debido a la guerra.

    Compartimos con vosotras un corto relato de la experiencia de Sr. Shanthi Simon que estaba allí cuando tuvieron que dejar todo y trasladarse a lugar más seguro: el 5 de agosto, los soldados comenzaron a bombardear y poco a poco las hermanas  con la gente tuvieron que evacuar el lugar.
    Caminaron cerca de 3 kilómetros y se quedaron  en la Iglesia de Chaddy, eran unas  500 personas que habían abandonado sus casas y se refugiaron en la iglesia. Alrededor de las cinco, las fuerzas del Gobierno sospecharon  que los Tigres tamiles estaban escondidos en el recinto de la iglesia y 50 militares dispararon desde un  helicóptero, 4 personas murieron y 21 resultaron heridas y en segundos la iglesia se convirtió en un charco de sangre. Las 500 personas huyeron hacia Punkudutheevu aldea cercana que está a 12 km de distancia.

    En el camino algunas personas ofrecieron sus casas, agua o de bebidas y dos de nuestros hermanas se unieron a la gente. Las hermanas Shanthi Simón, José Nicholapillai Hermón, Hilda Singarayar y Doreen Felipe fueron las últimas en salir de la iglesia junto con los sacerdotes que enterraron los cadáveres fuera de la iglesia y la cerraron  Acompañados de los ancianos y los enfermos y llegaron a  Punkudutheevu.

    Después de una semana cuando los sacerdotes volvieron a Naranthanai encontraron que 61 de sus feligreses habían sido asesinados por soldados intrusos. La aldea entera era  un verdadero lamento. La casa se fue cerró el 25 de agosto de 1992.

    Después de reiterados desplazamientos ahora las personas han regresado a su lugar de origen. Con el fin de responder a sus necesidades Naranthanai se abrió de nuevo el 2 de febrero de 2009. Las Hermanas se dedican a la enseñanza, la educación preescolar,  el trabajo pastoral y las visitas familiares. Son 4. Al recordar la larga historia agradecen a Dios por haber sido su guía y haberles llenado de  su fuerza y protección; por haber experimentado durante los buenos y malos momentos las maravillas que ha realizado  en ellas y a su alrededor.

     

  • Bodas de plata de Bradford

    Felicitamos desde aquí a la comunidad de Bradford (Inglaterra) que el día 3 de enero celebrará sus bodas de plata.
    LA COMUNIDAD DE BRADFORD

     

    Felicitamos desde aquí a la comunidad de Bradford (Inglaterra) que el día 3 de enero celebrará sus bodas de plata.

     
    A partir de los archivos de la Provincia podemos saber cómo nació esta comunidad:

    “Tres de enero de 1985. Cuatro hermanas llegaron a  Grasleigh  Way para comenzar una comunidad. Las hermanas tuvieron un día de Retiro con Mary, y Dolores Murphey se hizo cargo de la cocina para todo el día.

    Por la tarde el P.Kenny vino a bendecir la casa y a celebrar Misa, Mary nos habló de algunas cosas  que debíamos practicar para construir la vida comunitaria y Dolores había conseguido ya  los ingredientes para preparar  un superbanquete que disfrutamos juntos.”

    Las cuatro primeras hermanas eranCarmel Bateson, Brenda Waters,  Eileen Coyne, Josephine Kemp.

    Nos gustaría compartir con vosotras un acontecimiento vivido por la comunidad actual que hemos tomado de un artículo publicado por “Voices” Boletín de noticias de la Provincia.

     
    «CANTAR  EN UNA TIENDA”
    En Bradford se celebró en grande la Semana del  Refugiado . Al principio de la semana tuvo lugar el lanzamiento oficial en el Centro de Acción para los refugiados,  donde Celine trabaja.  Además de atracciones divertidas  Lord Mayor y el representante de CAP (Church Action on Poverty) pronunciaron conferencias sobre el tema, algunas personas participaron con testimonios de vida y poemas. Hubo refugiados que compartieron su historia, y una vez superadas sus propias dificultades,  se convirtieron en voluntarios que actualmente aportan una valiosa ayuda a la comunidad local.

    Al final de la semana en Peel Park se celebró la fiesta llamada MELA. Es un festival anual donde actúan varios cantores y bailarines, se vende comida de Asia y hay diferentes tipos de atracciones. En cada una de ellas se paga la entrada.
     

    Había, también, otras tiendas: la del Medio Ambiente, la del Santuario de Bradford, ésta última a favor de los refugiados y de los que solicitan asilo. Los colores vivos, la música y los bailes de diferentes países ponían una nota de alegría. Las Hermanas María Crowley, Celine Nannayakara, y Teresa prestaron su ayuda en estas tiendas. Teresa cantaba algunas canciones de Lesoto e invitaba a los de otros países a unirse a la banda  improvisada, usando panderetas y tambores.

    El lema de la semana del refugiado era :

              “Diferentes pasados comparten un futuro.”

     La comunidad de Bradford

     

    De nuevo expresamos nuestra alegría por el trabajo que realizan nuestras hermanas con los desplazados y refugiados de Bradford.

     

  • Jornada Mundial de la Paz

    Diez años han pasado desde el celebrado y temido comienzo de siglo: el año 2000. Muchos pensaban que traería en casos de desastres, y muchos otros esperaban que anunciaría una nueva era de paz y de comunión en nuestro atribulado mundo.

    SI QUIERES CULTIVAR LA PAZ PROTEGE LA CREACIÓN 

    Diez años han pasado desde el celebrado y temido comienzo de siglo:   el año 2000. Muchos pensaban que traería en casos de desastres, y muchos otros esperaban que anunciaría una nueva era de paz y de comunión en nuestro atribulado mundo. Los años transcurridos han sido años de sufrimiento e incertidumbre, pero también de una conciencia cada vez mayor de las maravillas del cosmos, y de la amenaza para el futuro de nuestro planeta azul. Cada vez se escuchan más voces -incluyendo la nuestra – que ensalzan su belleza, y se deleitan con la interconexión de toda la creación, pidiendo que se ponga fin a la destrucción sin sentido. En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero), el Papa Benedicto XVI, una vez más, añade su voz y la voz de la Iglesia. Aquí sólo podemos compartir algunos extractos:  

    Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce «esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos».

    En 1990, Juan Pablo II habló de «crisis ecológica» y, destacando que ésta tiene un carácter predominantemente ético, hizo notar «la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad». Este llamamiento se hace hoy todavía más apremiante ante las crecientes manifestaciones de una crisis, que sería irresponsable no tomar en seria consideración. ¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales? ¿Cómo descuidar el creciente fenómeno de los llamados «prófugos ambientales», personas que deben abandonar el ambiente en que viven —y con frecuencia también sus bienes— a causa de su deterioro, para afrontar los peligros y las incógnitas de un desplazamiento forzado? ¿Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales? Todas éstas son cuestiones que tienen una repercusión profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud y al desarrollo.

    La humanidad necesita una profunda renovación cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis por las que está actualmente atravesando —ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social— son también, en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí. Éstas obligan a replantear el camino común de los hombres. Obligan, en particular, a un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad, con nuevas reglas y formas de compromiso, apoyándose con confianza y valentía en las experiencias positivas que ya se han realizado y rechazando con decisión las negativas. Sólo de este modo la crisis actual se convierte en ocasión de discernimiento y de nuevas proyecciones.

    Para contrarrestar este fenómeno, teniendo en cuenta que «toda decisión económica tiene consecuencias de carácter moral»

    En efecto, parece urgente lograr una leal solidaridad intergeneracional. Los costes que se derivan de la utilización de los recursos ambientales comunes no pueden dejarse a cargo de las generaciones futuras:

    La crisis ecológica muestra la urgencia de una solidaridad que se proyecte en el espacio y el tiempo. En efecto, entre las causas de la crisis ecológica actual, es importante reconocer la responsabilidad histórica de los países industrializados. No obstante, tampoco los países menos industrializados, particularmente aquellos emergentes, están eximidos de la propia responsabilidad respecto a la creación.

    Cada vez se ve con mayor claridad que el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros, los estilos de vida y los modelos de consumo y producción actualmente dominantes, con frecuencia insostenibles desde el punto de vista social, ambiental e incluso económico. Ha llegado el momento en que resulta indispensable un cambio de mentalidad efectivo, que lleve a todos a adoptar nuevos estilos de vida, «a tenor de los cuales, la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien, así como la comunión con los demás hombres para un desarrollo común, sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones». Se ha de educar cada vez más para construir la paz a partir de opciones de gran calado en el ámbito personal, familiar, comunitario y político. Todos somos responsables de la protección y el cuidado de la creación. Esta responsabilidad no tiene fronteras.

    La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo.

    Si quieres promover la paz, protege la creación. La búsqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se verá facilitada sin duda por el reconocimiento común de la relación inseparable que existe entre Dios, los seres humanos y toda la creación. Los cristianos ofrecen su propia aportación, iluminados por la divina Revelación y siguiendo la Tradición de la Iglesia. Consideran el cosmos y sus maravillas a la luz de la obra creadora del Padre y de la redención de Cristo, que, con su muerte y resurrección, ha reconciliado con Dios «todos los seres: los del cielo y los de la tierra» (Col 1,20). Cristo, crucificado y resucitado, ha entregado a la humanidad su Espíritu santificador, que guía el camino de la historia, en espera del día en que, con la vuelta gloriosa del Señor, serán inaugurados «un cielo nuevo y una tierra nueva».

    Para acceder a la totalidad del mensaje, copiar y pegar este enlace a tu barra de direcciones de Internet: Mensaje de la paz  

     

     

  • La R.D. del Congo celebra …

    Hoy día de la Sagrada Familia …
     

    Hoy día de la Sagrada Familia nos unimos a la alegría  y a la acción de gracias de la Delegación de Congo para celebrar  las bodas de plata de Sor Georgine Mufogoto. Ella es la primera hermana congolesa que celebra las bodas de plata.

     
     

     
    ¡Felicidades! para las hermanas Marie-Claire KABANGA Claudine GAYONGO, Eugénie KAYIBO y Lydie MAINZA que hoy hacen la profesión perpetua en la R.D. del Congo-Idiofa. Que Jesús, María y José sean vuestros modelos en la vida diaria.
     

     

  • ORANDO CON LA SAGRADA FAMILIA

    La peregrinación de la Sagrada Familia, compuesta por nuestro Fundador en 1938, nos invita a reflexionar sobre los acontecimientos significativos en la vida de Jesús, María y José.

    ORANDO CON “LA PEREGRINACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA”

     

    La peregrinación de la Sagrada Familia, compuesta  por nuestro Fundador en 1938, nos invita a reflexionar sobre los acontecimientos significativos en la vida de Jesús, María y José.  Orar con las diferentes estaciones de la peregrinación  puede ayudarnos a estar más imbuidas del espíritu de la Sagrada Familia, el espíritu de Solo Dios.
    Los miembros del Equipo Inter-vocacional  de espiritualidad  de la Provincia de Inglaterra e Irlanda reflexionaron sobre la peregrinación y os ofrecen esta presentación de la tercera estación: el Nacimiento de Jesús. Nos puede ayudar  el usarla  en la oración personal o de grupo durante el tiempo de Navidad.
    Para reflexionar y rezar TERCERA ESTACIÓN DE LA PEREGRINACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA