Hablar del Buen Padre es evocar sueños… Sueños y sueños de nuevo… cuya realización es parte del tiempo… un tiempo a veces largo pero, para Dios, «mil años son como un día…».
«Cada año, las hermanas celebraban la fiesta de San Pedro ofreciéndole pequeños regalos, objetos que se suponía eran útiles o agradables.
Cuando se trató de la Isla de Todas las Gracias, se le ofreció al Buen Padre usar lo que se llamaban las «flores de su fiesta».
Pero si la cosecha era abundante, no bastaba para hacer los grupos de terracota que habrían significado cada estación de la peregrinación. El gasto parecía demasiado alto…»
Pero eso sin contar con sus hijas de la “Solitude”, que, preparando el bicentenario de la fundación, tuvieron la idea de hacer como sus antepasados y recaudar, con la ayuda de todos sus amigos, los fondos necesarios para realizar este sueño inacabado.
Recurrieron a una artista impregnada de la espiritualidad de la Sagrada Familia, Maribel Cortés, que puso todo su talento en la elaboración de magníficas cerámicas. Un colaborador de la Sagrada Familia hizo los soportes y las estaciones encontraron su lugar natural en la isla.
El 29 de junio, cuando celebramos su fiesta, sorprendimos a nuestro Fundador al inaugurar la nueva Peregrinación. Gracias Maribel por la alegría que nos has dado de poder vivir una contemplación tan hermosa.
El sol y el calor no detuvieron nuestro impulso. Un buen grupo de Hermanas de la Sagrada Familia, muchos amigos se unieron a nosotras para celebrar el amanecer de este Año Jubilar. Un equipo de hermanas y laicos organizaron el día.
Después de la seria mañana marcada por la peregrinación, se realizó un picnic en el campo y un momento lúdico alrededor de las historias de Martillac. Muchas se habían inspirado en los Recuerdos de Martillac. Así escuchamos la conversación del Buen Padre con el cura del pueblo, encontramos la vaca y jugamos con las huérfanas… El viejo roble no dejó de sermonear al nuevo, insistiendo en la importancia de la transmisión….
Una hermosa misa en la isla cerró este magnífico día familiar presidida por Pierre Meunier, uno de nuestros sacerdotes asociados… Un nuevo mojón en nuestro camino hacia el 2020.
Autor: AdminWp
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29 Junio 2019 A LA SOLITUDE
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Reflexionando…
La nueva cosmovisión que desde el capítulo 2008 vamos descubriendo y ahondando, nos sitúa ante desafíos ineludibles que además son esenciales en la vivencia del carisma de comunión.
El trabajo que hemos hecho con “el árbol” sobre “Los votos para la misión”, nos ha motivado en todas las comunidades a compromisos sencillos en nuestro día a día.
En la oración de inicio de los encuentros intercomunitarios, con las imágenes y texto de “Espiritualidad de la creación”, sentimos cómo se va haciendo realidad que “algo nuevo está brotando”, aunque constatemos que nos queda mucho camino por hacer.
Generalmente procuramos cuidar las relaciones interpersonales pero vamos tomando conciencia de que somos parte de la Familia con la Naturaleza.
Nos podemos preguntar, ¿somos sensibles a cuidar nuestra relación con todas las formas de vida del planeta? La tierra, las plantas, comestibles o de adorno, los animales pequeños o grandes, los mares…
La oración inicial de los encuentros intercomunitarios nos ayudaba a interiorizar: “Si nuestra vida sigue dependiendo de un sin número de microorganismos, insectos, pájaros, agua…; si todo lo que existe forma una única comunidad de vida y todo está interconectado y es interdependiente”, ¿cómo no relacionar que muchos de los productos que comemos, -verduras, frutas, pan, carne, pescado…- se han cultivado, elaborado o engordado con productos químicos nocivos para la tierra y la salud de las personas y, además, se nos presentan envueltos en plástico? Es decir, matando formas de vida necesarias en el equilibrio de la naturaleza y dejando unos residuos difícilmente reabsorbidos por la naturaleza.
En esta sociedad lo que cuenta es obtener el mayor beneficio sin importar el impacto que tiene en la salud de la Tierra, de las personas y sin interés porque cubran las verdaderas necesidades de toda la Familia Humana.
La nueva cosmovisión, la espiritualidad como Familia de la Creación nos hace caer en la cuenta de que con nuestro modo de comer y de comprar estamos apoyando la destrucción de la vida del planeta o, por el contrario, favorecemos otro modo de producción que apuesta por la vida, la dignidad de las personas y el respeto a la tierra.
Sabemos que cada acto de consumo es un gesto de dimensión planetaria, que nos hace cómplices o no del deterioro del planeta. ¿Cómo va nuestra conversión ecológica como nos pide el papa Francisco? ¿Sabemos “convivir como miembros de una comunidad mayor, planetaria y cósmica”, como dice L. Boff en el texto de este boletín?
La oración de nuestros encuentros intercomunitarios nos motivaba: “Descubrir a Dios en la Creación, nos lleva a escuchar el grito de los pobres, ver las desigualdades injustas, los modos de producción y consumo que provocan la destrucción del Planeta…, Nuestra Madre Tierra está enferma por nuestra causa…, vamos a sanarnos junto con la Madre Tierra en una gran tarea espiritual, una transformación necesaria…” Se nos pide “una conversión que nos lleve a vivir cuidando la Tierra con nuestro estilo de vida cotidiano”.
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Pregón literario en Frómista
Queremos compartir el reconocimiento del pueblo de Frómista de lo que ha sido la presencia de la Sagrada Familia de Burdeos en Frómista durante 133 años. Cada año el Ayuntamiento abre las fiestas de S. Telmo con un pregón y un premio a la persona más longeva del pueblo -que ha sido nuestra hermana Elisa Villalba- y al que ha nacido el último.
Con motivo de las fiestas del pueblo, el Sr. Alcalde nos invitó a la comunidad a dar el “Pregón Literario”. Estábamos un poco asustadas, pues no sabíamos ni lo que había que decir; el Espíritu Santo nos dio las luces. Buscamos los orígenes de la fundación en Frómista y la evolución de la Comunidad de la Sagrada Familia durante estos años, que para el pueblo sigue siendo el colegio, para algunos “su colegio”.
El colegio funcionó desde la fundación en enero de 1886 hasta 1973, en que se establecieron los Centros educativos comarcales, y dejó la labor docente, siguiendo con las puertas abiertas para actividades formativas y catequesis.
Dado el número de hermanas mayores que venían a la Comunidad, ésta se convirtió en “Enfermería”. Actualmente el Alcalde y el pueblo, reconocen como un bien los puestos de trabajo que se han creado en el pueblo y la participación en todo lo que podemos realizar.
En 1994 la Alcaldesa Dª Carmen Montes y la Asociación “Villa del Milagro”, acuerdan que lleve la dirección de la residencia “Villa del Milagro”, una congregación religiosa y se lo piden en primer lugar a las Religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos. Por lo que desde su construcción hasta enero de 2007, la congregación se hizo cargo de ella, pero tuvimos que dejarlo por falta de personal para atenderla.
Actualmente la Comunidad es un centro donde se acoge a las hermanas que por diferentes circunstancias necesitan cierta ayuda. Por este motivo contamos a todos cómo acompañamos la vida de nuestras hermanas mayores hasta su plenitud.
Al final del pregón nos ofrecieron una placa.
La Comunidad de Frómista -
“MI ALIMENTO ES HACER LA VOLUNTAD DEL QUE ME ENVIO Y LLEVAR A CABO SU OBRA”
“MI ALIMENTO ES HACER LA VOLUNTAD DEL QUE ME ENVIO Y LLEVAR A CABO SU OBRA” Jn. 4,34
Hemos visto la imagen del tres de enero del 2.019 a nuestras hermanas Merche y Dani cerrando la puerta de Mariscal-S. Teresita, dos la cierran, pero… “salimos todas con ellas” ya que somos una unidad, una Familia. Hace cincuenta y tres años y ocho meses otras dos hermanas, la abrían, en Santa Teresita, Asunción Novoa y Lucita Santos y en Mariscal, Isabel Zabaleta y Dolores Soler. Mientras tanto, ¡Cuanta vida entregada, de tantas hermanas y cuanta vida recibida de la gente sencilla con quienes compartimos el camino!
Después de nuestra presencia en Brasil, es la casa más antigua que teníamos en A. Latina, ya que desde el principio, nuestra opción por los más marginados estuvo siempre presente en nuestras opciones y hasta hoy, así empezamos en Paraguay, con los pueblos indígenas, que en general hasta hoy, son infravalorados, en nuestras sociedades selectivas, nos suponía muchísimo dejar ese lugar, el único donde se quedara para siempre nuestra Hna. M. Dolores Paniagua una más entre los restos indígenas.
Por esto lanzamos un ¨SOS¨ en la última Asamblea de Red que tuvimos en Santos Mártires, ya que dadas las circunstancias, no éramos suficientes como para sostener las dos comunidades, pero el silencio… nos hizo ir viendo, que “nuestra misión allí, ESTABA CUMPLIDA” Estos días recordé mucho, cuando hace unos años los Jesuitas dejaban Santiago, Santa Rosa y San Patricio y yo les dije, pero como se van de aquí teniendo tanta historia´´ Y me respondieron: “no estamos aquí para cuidar ruinas, ni museos…sino para que tengan vida y por aquí ya fluye la vida…”
Al pasar esta última Navidad con las hermanas allí en la misión de Santa Teresita, sentía que de verdad la vida ya fluye y en abundancia…!que distinto de cuando hace años iban a la escuela apenas unos 25 o 30 niños, y ahora, escuela colegio, todos los profesores, enfermeros, catequistas y profesores de danzas, son de la propia comunidad, todos indígenas, eso es un consuelo, en medio de tanto sentir… una de estas familias nos invitó a su casa a pasar la Navidad, aceptamos con muchísimo gusto, fue algo hermosísimo, creo que una de las mejores navidades de mi vida, sobre todo que nos acogieron en su casa, en su familia, en fecha tan singular y familiar, nos ofrecieron su mejor cena, su cariño y gratitud, de esa manera silenciosa como saben ellos hacerlo, hablan con gestos. Luego hubo muchos cantos y bailes hasta pasadas las doce. Realmente recordamos ese día a la Sagrada Familia en Belén…, una entre tantas…
Llegamos con mucha juventud, nos vamos con mucha experiencia y vida, después de haber acompañado a los hermanos, como otras viajeras más, podemos decir nada traíamos sino mucho amor y solo eso llevamos, pero mucho más grande y humano nuestro corazón. Creemos que el Buen Padre se sentirá contento, de habernos visto recorrer con ellos el camino, y que a pesar de las fragilidades… “no nos apartamos de los que viven bajo la ley común”. (Reglas Generales) compartimos con ellos de la mejor manera que supimos. Solo quiero decir una palabra GRACIAS en primer lugar a nuestra Familia “Sagrada Familia” ya que mediante este ser Familia, pudimos acompañar tanto tiempo a estas comunidades, gracias a toda la gente con la que gozamos y sufrimos. GRACIAS a los Oblatos, si Mons. Lucas nos acogió con todo su corazón de Padre, Mons. Lucio Alfert, nos acompañó y despidió con su gran corazón de hermano y con todo el dolor de su alma por nuestra partida, nos entregó una placa de gratitud a la Sagrada Familia, por tanta entrega vivida, en el trabajo de cada día, con la gente y con los Oblatos de María Inmaculada y con algún otro sacerdote del Vicariato.
Les deseamos todo lo mejor a todos, por todo lo vivido juntos, y que el reino de Dios siga creciendo hasta que lleguemos a la plenitud del Cristo Cósmico. Llegar a la vida plena, supone pasar por la muerte, que nuestro Espíritu de Solo Dios y de Comunión, nos sostenga, fortalezca y anime a seguir y vivir como Jesús, María y José, buscando siempre juntas la voluntad del Padre Madre DIOS.
Amelia Fernández García Cdad. De Ñemby. Paraguay. -
Lo que es para nosotras vivir en este mundo – C. G. A. 2019
Las participantes al C. G. A. en Roma han tenido una profunda alegría al poder, finalmente, recibir a Densilla JAMES, Líder de la Unidad de Pakistán, que ha llegado tres días después del inicio. Su retraso se debe a las dificultades para obtener el Visado.
Después de compartir sus reflexiones sobre el día anterior, Matthieu comenzó la jornada explicando: «lo que significa ser un miembro de este C.G.A.». Se dio este paso por medio de un ejercicio que ayudó a crecer en la conciencia de «Cuerpo», haciéndose más conscientes de lo que significa ser miembro del C.G.A., asumiendo la responsabilidad de todo el Instituto.
Durante la mañana hubo reflexión personal y compartir en grupos pequeños sobre: “Lo que es para nosotras vivir en este mundo: lo específico que ofrecemos como Sagrada Familia, y lo que el mundo perdería si no existiéramos”.
Durante el intercambio en la Plenaria, los grupos expresaron quienes somos. Cada punto estaba escrito en un papel pequeño. Todos estos mensajes se pusieron en una canasta colocada en el centro de la sala.
Alrededor, se situaron los principales titulares de los compromisos asumidos en el C.G.A. de 2018, teniendo también en cuenta «lo que ya no se puede continuar»:
– Liderazgo
– Estructuras
– Respuestas apostólicas
– Modelo financiero
– Vida comunitaria
– Dinámicas de compensación.
– Hermanas que no están capacitadas.
Se invitó a las participantes a colocar bajo los títulos pertinentes los compromisos específicos asumidos en las diferentes Unidades. Lo que les permitió a todas conocer mejor dónde se encuentra actualmente el “Instituto como Cuerpo». -
Consejo General Ampliado – 2019
Una vez más se han reunido en Roma los líderes de las diferentes Unidades, los miembros del Consejo del Vicariato y los del Equipo General.
Durante la mañana del 20 de marzo, estas 28 Hermanas, comenzaron un camino muy especial de 12 días: el C.G.A.2019, con mucha esperanza y entusiasmo.
La primavera indica el final del invierno y el período de transición al verano. La oración de apertura expresó la importancia de nuestra primavera que ofrece nueva vida. Comenzó con un significativo baile en círculo y luego cada participante, representando a su Unidad, ofreció una planta florecida. Fue una nota de belleza y significado en el pequeño jardín preparado como rincón de oración y también un momento para tomar conciencia de cómo los cambios ecológicos son una realidad. Todo esto nos ayuda a ver las posibilidades / cambios en el camino que recorremos juntas.
Ana Maria en su charla de apertura explicó que este CGA “está en continuidad con el anterior, precede y prepara el Capítulo General que tendrá lugar en 2020″. Y así, en el proceso de estos días se podrá considerar dónde estamos como «cuerpo «, observando la realidad vivida hasta el momento y discernir cuál debe ser el enfoque del Capítulo General de 2020.
Después tomó la palabra, el facilitador Matthew Daum, quien explicó el programa y se responsabilizó de hacer avanzar el Encuentro. -
COMPARTIR NUESTRA DIVERSIDAD POR MEDIO DE LA INCULTURALIDAD
Las Hermanas Catherine Lavery (Gran Bretaña e Irlanda), Geni Dos Santos (miembro del Consejo General), Aldegonde Mbalanda (Canadá) y Rasika Pieris (Sri Lanka – Colombo) participaron en un seminario titulado «Compartir nuestra diversidad por medio de la interculturalidad”, organizado por la UISG del 21 de enero al 1 de febrero en Roma.
El Seminario de la UISG fue una experiencia muy enriquecedora, sea por la profundidad y competencia de las conferencias, sea por la diversidad y apertura del grupo de participantes.
La unidad en la unidad está en la base de lo que buscamos vivir cada día, en nuestra misión de comunión. Somos llamadas a acoger la diversidad de manera positiva y a buscar caminos de integración.
En este momento particular, en que el fenómeno migratorio sin precedentes en la historia produce diferentes reacciones en todo el mundo, en que nuestras comunidades religiosas son cada vez más multiculturales, podemos aportar una palabra profética por la decisión de una vivencia intercultural.
(Geni – Rome)
¡A continuación comparten su breve experiencia con nosotras! Asistieron al seminario 180 hermanas de 45 Congregaciones internacionales extendidas por los cinco Continentes.
El tema del Seminario se centró en la interculturalidad de la vida religiosa actual. El contenido de la primera semana exploró terminología, cultura, contexto e interculturalidad, perfiles sociales, espiritualidad, teología y respuestas psicológicas. Durante la segunda semana exploramos varios temas para vivir de manera intercultural, lo que incluye saber superar los conflictos, la formación inicial y las diferencias generacionales, género y liderazgo.
Encontré este Seminario enormemente enriquecedor. Fue un privilegio poder participar. El grupo de diálogo, del que formé parte, estaba compuesto por ocho Hermanas de los cinco Continentes. Había gran apertura para escuchar atentamente la experiencia de las demás.
Encontré que la información en la primera semana era tanto explicativa como desafiante. Me vi obligada a considerar aquello en lo que tengo tendencia a estereotipar basándome en un conocimiento y comprensión limitados. Comencé a reconocer la necesidad de vivir «intencionalmente» una situación intercultural. Me recordaron que la llamada a vivir interculturalmente significa vivir proféticamente en un mundo donde la división es común a todos los niveles. Es algo vital si quiero vivir plenamente mi misión como una Hermana de la Sagrada Familia.
Catherine – Unidad de Anglo-Irlanda
La comunidad en la que vivo es pluralista en términos de cultura, contexto, experiencia, etc. Vivir con diferencias en las comunidades mejora nuestra calidad de vida. «Nos hace más conscientes de que la interculturalidad es una llamada radical, es siempre una lucha», dijo una de las participantes en el seminario.
El hecho de asistir al Seminario, abrió mis ojos hacia la realidad a la que estamos expuestas, y eso des-construyó y reconstruyó la noción que yo tenía sobre «interculturalidad».
El uso de la palabra ‘interculturalidad’ y ‘multiculturalidad’ indistintamente me ha ayudado a matizar estos términos, centrándose aún más en la noción y realidad de la interculturalidad que es una respuesta basada en el desafío de la multiculturalidad, la comprensión.
Reflexionamos sobre la interculturalidad como una lectura radical del evangelio, que es una invitación a ser conscientes del hecho de que no hay una «cultura dominante» entre los cristianos. Y esto nos lleva a ver con claridad que tampoco existe una ‘cultura marginada’. Estamos llamados a vivir con nuestras diferencias en una misión común.
Como miembro de una congregación internacional, se me presentó el reto de aprender sobre la «cultura del otro». Nuestra fe exige que construyamos un hogar común donde la «diferencia» sea digna y valorada.
Esta es mi experiencia al asistir a un seminario que proyecta luz sobre las estructuras, las ideologías, los prejuicios y la comprensión que tiene el peligro de convertirse en barrera para el cambio, y es acicate para que nuestra misión se realice.
Rasika – Colombo
En estas pocas líneas me gustaría compartir mi experiencia vivida durante dos semanas. Lo que más me gustó es la franqueza y competencia de las personas que han intervenido.
La primera parte de la sesión fue establecer las definiciones de algunos conceptos que solíamos conocer: cultura, intercultural, multicultural, transcultural, mono-cultural…
El comienzo de la sesión fue para mí un momento para poner bases teóricas que me han ayudado a entender el resto de la sesión. La segunda semana fue mucho más práctica, con experiencias de vida.
Realmente aprecié la forma en que se realizaron los intercambios en grupos pequeños. Sentí que las participantes se dieron cuenta de que la vida intercultural es una forma genuina de que personas de diferentes culturas, que viven juntas, estén profundamente unidas.
La vida intercultural no es un problema sino un desafío, una oportunidad.
No es fácil, pero es deseable (Dios lo quiere) y urgente. Exige, provoca una revolución de la vida religiosa. Es un desafío.
Necesitamos un apoyo muy importante y un personal muy dinámico para llevar este proyecto de interculturalidad a nuestras comunidades.
Mi conclusión es que la interculturalidad debe construirse en conjunto.
Mi contribución a la creación de la comunidad intercultural, es la capacidad de apertura, la fe y la confianza en lo que nos une: Jesucristo. Y también la posibilidad de construir relaciones duraderas respetando a los demás. La interculturalidad que exige un proceso de conversión, me invita a vivir la interculturalidad de una manera consciente. Debo hacer un esfuerzo para saber más sobre mi propia cultura, para amarla y apreciar la los demás. Aprender a valorar cosas nuevas.
Aldegonde – Canada -
¡La vida clama y clama! ¡Quiero escuchar su voz!
Los días 23 y 24 de noviembre tuve la gracia de poder participar por segunda o tercera vez del Congreso de la “Red Infancia robada”, una ONG Fundada por una religiosa, hace 10 años, que trata de la violencia que sufren los niños y adolescentes, con temas tan amplios como: abuso sexual de niños, maltrato en la familia, embarazo precoz, explotación laboral de niños, venta de órganos, etc.
Todos los ponentes eran personas especialistas en los temas, que dieron muchas luces y sobre todo movieron corazones para preguntarnos ¿y yo qué en todo esto? No son temas ajenos a lo que ya hacemos, pero tal vez nos ayudaría hacerlo incorporadas a esta u otra red, para tener más apoyo y más acierto en lo que hacemos.
Me gustó la presencia de un considerable número de sacerdotes y religiosas comprometidos en esta causa. Cuando la iglesia está siendo tan vapuleada desde fuera y desde dentro, me alegré ver este compromiso y este riesgo, como Jesús, en favor de los más sufrientes.
Algunos testimonios fueron espeluznantes. Para llorar o para vomitar por lo imposible de ser digeridos sin que se revuelva el estómago. Palpar tanto mal en algunas personas solo me remitía a Jesús diciendo: ¡Vos sabes de esto! ¡Ayúdanos a conocer los caminos que conducen a la vida!
Pero a la vez ver tanta gente de todas las clases sociales, la mayoría profesionales, que dedican parte de su tiempo para dar un poco de contención y ayuda a los que la vida les puso en ese lugar de tanto sufrimiento, me anima a superar los pequeños obstáculos cotidianos y seguir apostando por la vida, aunque duela, aunque sea mucha la oscuridad y la soledad. Pero los ojos llorosos de los que sufren y la sonrisa dulce de los que se sienten contenidos, son el mejor aliciente para no abandonar la entrega de esa pequeña luz, que, junto a otras pequeñas luces, puede encender una hoguera.
Entresaco algunas afirmaciones que quedaron resonando en mi:
“A las víctimas empoderadas, en general no se les cree. Se espera que las víctimas se manifiesten tristes, sin fuerzas, vulnerables”.
“La mayoría de los que perpetran esos hechos aberrantes son varones, no porque sean peores, sino porque está detrás una cuestión cultural”
“La ternura es la gran reparadora de los daños causados”.
“Es necesario plantear el concepto de nuevas masculinidades”.
“El corazón de los foros de Infancia, es la escucha a los sobrevivientes”
“Crear espacio de capacitación y contención para cuidar a los que cuidan”. Para esto la organización abrirá dentro de poco, una escuela de formación virtual.
Se terminó el congreso con una síntesis creativa hecha por una titiritera que nos ha animado a hacer lo poco o lo mucho que podamos. Nos animó a creer que todo lo que ya estamos haciendo es muchísimo, aunque sea muchísimo lo que aún falta.
Un libro sugerido para quienes les interesa el tema es: “EL DOLOR INVISIBLE DE LA INFANCIA” de Jorge Barudy.
Sigamos adelante, con los ojos abiertos para estar en contacto con la realidad, con los pies dispuestos para ir al encuentro del que clama nuestra atención, y con el corazón capaz de conmoverse ante el dolor y jugarse por la vida.
“¡Si no es ahora! ¿Entonces cuándo?”
Tere Beck -
Nueva inserción
Nueva inserción entre personas mayores en Azalea Gardens, Pietermaritzburg.
El solo hecho de estar aquí ya es una PRESENCIA, una nueva experiencia, no solo para nosotras como Hermanas, sino también para las personas de este “Complejo”. Llegamos a Azalea Gardens, el 23 de julio de 2018. ¡Las Azaleas estaban en plena floración para darnos la bienvenida! Y hemos sido muy bien recibidas, tanto por nuestro Administrador como por los Residentes.
Algunos preguntaban ¿por qué habéis venido aquí? Lo hemos hecho como Hermanas, estamos empezando a ser vistas como “una más” entre todos, para compartir con ellos esta etapa de nuestra vida. El lugar, la presencia y la intención de las Hermanas religiosas se está difundiendo entre todos, como nos dijo un señor mayor: «No me gustan las monjas, pero aun así y todo, ustedes son bienvenidas».
Hay 58 pequeños chalets en el complejo, cada uno con un jardincito en frente. Por casualidad, nosotras también tenemos un pequeño espacio de jardín en la parte trasera de nuestra casita. Con la ayuda de nuestros vecinos, hemos plantado algunas flores en la entrada; y en la parte posterior vegetales: lechuga, zanahorias, espinacas, cebollas, tomates, guisantes.
El Complejo cuenta con una hermosa Unidad de Atención Médica, abierta a personas de las casitas si lo necesitan, y también a personas de fuera del Complejo. Todo el personal aquí es muy atento y especial, muy amable también.
En lo que respecta a nuestro apostolado, Isobel ha comenzado a visitar algunos de los pequeños chalets y la unidad de atención médica. Jen continúa ofreciendo acompañamiento de Oración, Dirección Espiritual y espera eventualmente poder extender y fortalecer la fe en el Espíritu Vivo y Presente, abriéndose a TODA LA CREACIÓN. Es todavía pronto para hablar de un posible trabajo apostólico. Ahora es un momento especial para instalarnos, escuchar y sentir a qué nos llama Dios aquí. Una cosa es cierta: la COMUNIÓN ESTÁ VIVA Y VISIBLE de una manera especial.
Enviado por Isobel y Jen
(Sudáfrica) -
AGRADECIENDO LA HISTORIA, CELEBRANDO LA VIDA
¡Casi todos los grandes acontecimientos comienzan con un sueño!
El inicio de nuestra historia está marcado por el sueño universal y cósmico de nuestro querido Buen Padre.
Con el sueño de extender y fortalecer la fe en todos los ambientes, un grupo de audaces hermanas trajeron el Carisma de la Sagrada Familia a la Argentina, abriendo una comunidad, en Juan José Castelli, en junio de 1971.
Seis años más tarde, en abril de 1977, se abre una nueva comunidad, en Quitilipi, con apenas dos hermanas: Teresa Riega y Emilia Fernández a las que más tarde se sumaron otras.
La primera misión de esta comunidad era acompañar la pastoral rural, la pastoral del barrio en el que estamos insertas, y la colonia aborigen.
En su recorrido por el campo, visitando las familias campesinas, las hermanas constataron que la mayoría de las jóvenes mujeres, al terminar la educación primaria, no tenían otra salida más que permanecer en el campo y casarse a temprana edad. Los varones tenían la opción de venir, en bicicleta, a la ciudad a estudiar.
Así fue que las hermanas, en diálogo con las familias, comenzaron a soñar con una Residencia donde las jóvenes de bajos recursos, pudieran alojarse
Con su generosidad, característica, la Congregación de los Franciscanos, Orden de frailes menores, donaron el terreno para la Residencia.
La primera idea fue que las hermanas ofrecerían la casa y el acompañamiento y las familias debían proveer los alimentos.
Así funcionó por un corto periodo de tiempo. Pero las dificultades en poder cubrir la alimentación crecían, por lo que la Señora Elena Tercich, bien conocida por su gran corazón solidario y que en ese momento trabajaba en el Ministerio de bienestar Social, propone que se solicite a dicho Ministerio el aporte de las raciones alimenticias para el sustento de las jóvenes. Así se hizo y así seguimos hasta hoy, aunque con una complejidad cada vez mayor en cuanto a las exigencias administrativas del actual ministerio de Desarrollo social.
El sueño de poder realizar los estudios secundarios y terciarios, en algunos casos, se fue completando con el de una formación integral, ofreciendo talleres de costura, yoga, karate, actividades de cuidado de la naturaleza. Recibiendo catequesis, formación bíblica, participando de retiros y misiones pastorales. Haciendo deporte y celebrando la vida también en comunión con la residencia de varones.
En estos últimos años se fortalecen las clases de apoyo escolar debido a los múltiples paros docentes, para que las jóvenes no pierdan este precioso tiempo sin seguir su proceso de aprendizaje.
A veces hay que hacer de enfermera, consejera, psicóloga, cocinera y hasta de niñera, pues algunas jóvenes han tenido su bebé viviendo en la residencia.
No es fácil acertar con los criterios más convenientes para crear un clima de libertad unido al de la responsabilidad y la seguridad, tratándose de 30 adolescentes con sus diferentes historias y modos de vida. Por eso tratamos de estar en diálogo con la familia e ir buscando juntos lo que más conviene, con aciertos y desaciertos que se van evaluando.
El 18 de agosto celebramos 35 años de vida de esta Residencia “Sagrada Familia”, a la que invitamos a las jóvenes y hermanas que fueron parte de este sueño.
Muchas jóvenes han pasado y siguen pasando por esta casa contagiándonos de su alegría, moviendo nuestros corazones para estar a la escucha honda de sus necesidades, no siempre fáciles de detectar, por los cambios culturales, familiares, su ubicación en relación a las redes sociales, etc.
Esta celebración nos hizo tomar mayor conciencia de que, aunque a veces, pareciera que no hay logros, sin embargo, las experiencias compartidas de las que hace muchos años pasaron por aquí nos ayudaron a evaluar con optimismo los frutos de este ministerio.
Algunos expresiones recogidas:
Pasar cinco años de mi adolescencia en esta casa me abrió la única posibilidad que tenia de estudiar y abrirme un futuro diferente.
Aprender a convivir con otras, a compartir, a perdonarnos, a reírnos juntas, me permitió crecer como mujer y formar la familia que hoy tengo.Gracias a la formación cristiana que recibí en la residencia hoy soy animadora de dos comunidades rurales, lo que me hace muy feliz. Aquí aprendí a soñar y a luchar por esos sueños.
¡Gracias hermanas por tanto que nos han dado!
Esta celebración también nos confirmó sobre la necesidad de favorecer los encuentros. ¡La alegría de estas mujeres de reencontrase después de quizás 30 años era incontenible!
Nos confirmó, también, sobre la necesidad de celebrar la historia, retomarla, sacar experiencia y sobre todo hacer fiesta porque hubo mucha vida entregada y muchas semillas sembradas, germinaron y se hicieron un gran árbol que hoy cobija otras vidas.
¡El sueño de nuestro Buen Padre se sigue concretando en el amor cotidiano!
Hnas: Zulema FRANK y Teresa BECK,
Cdad. de Quitilipi, Chaco, Argentina